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Vulgares estafadores

¡Paparruchas!

Luis Alfonso Gámez

December 3, 2010

Por eso hacen falta más Fernandos Cuarteros. Necesitamos que haya quien llame a las cosas por su nombre.

Un juzgado de Albacete (España) ha condenado a Fernando Cuartero, catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), a pagar una multa de 204 euros, como autor de una falta de injurias, por denunciar en una carta pública el uso engañoso del logotipo de la institución académica por los organizadores de unas jornadas espiritistas, calificándoles de “vulgares estafadores”. La sentencia es, a mi juicio, consecuencia de la irresponsabilidad con la que actúan los gestores de ciertas universidades españolas a la hora de ceder sus instalaciones, la ineptitud de algunos jueces y, en última instancia, la tolerancia de las autoridades hacia el fraude de lo paranormal. Pero vayamos por partes.

Todo comenzó a finales de octubre del año pasado cuando revelé en Magonia que la UCLM iba a acoger, en su paraninfo de Albacete, el II Seminario Vida después de la Vida, un encuentro espiritista en el que, entre otros actos, Marilyn Rossner iba a oficiar una sesión mediúmnica. Cuando telefoneé a la universidad para pedir explicaciones, se justificaron diciendo que ellos habían alquilado el local a los espiritistas como lo hacen a otros colectivos, previo pago de unos módicos 200 euros. Un portavoz académico me dijo que eso no significaba que la institución colaborara en el encuentro ni que respaldara al espiritismo, aunque, al parecer, los organizadores de las jornadas pensaban, como yo, lo contrario y aprovecharon la circunstancia para incluir a la universidad castellano manchega entre los colaboradores del acto, junto a una emisora de radio y un programa esotérico.

Universidad y anticiencia

Cuartero contactó con las autoridades académicas para denunciar la celebración del encuentro y el descontrol en el alquiler de las instalaciones, además de pedir la suspensión de las jornadas y denunciar el uso impropio del logotipo de la UCLM en la publicidad del seminario espiritista. Decía en una carta dirigida al vicerrector del campus de Albacete: “En cualquier caso, si eso no fuera posible [la suspensión de la reunión], sí que me parece un insulto que en la publicidad de la misma ponga que ‘Colabora la UCLM’. Un insulto doloroso. ¿Es eso cierto? Si es así, ¿en qué medida? Y, si no lo es, ¿por qué hacen uso de la imagen de la UCLM de manera indebida? Aquí me permito recordarte que es eso precisamente lo que buscan. Este tipo de vulgares estafadores, por el módico pago de unas tasas, obtienen, mediante una mala práctica, un pretendido amparo académico que es completamente falso”.

La consecuencia inmediata de la carta de Cuartero fue la retirada del logotipo de la UCLM de la página de las jornadas; pero el seminario espiritista se celebró, y su organizador, Rafael Campillo, se querelló contra el catedrático por considerar ofensiva la frase que dice: “Este tipo de vulgares estafadores, por el módico pago de unas tasas, obtienen, mediante una mala práctica, un pretendido amparo académico que es completamente falso”. A principios de noviembre, la titular del Juzgado de Instrucción Nº 1 de Albacete, Otilia Martínez Palacios, condenó a Cuartero al pago de 204 euros de multa porque, “aunque sea una crítica social aceptada el hablar de la parapsicología como pseudociencia, no lo es el decir que son vulgares estafadores, porque socialmente estas expresiones son ofensivas y menoscaban y quebrantan la fama y prestigio de la persona a la que van dirigidas”. Y el catedrático ha recurrido el fallo. Hasta aquí, los hechos.

Nada de esto hubiera ocurrido si, para empezar, las universidades españolas tuvieran una política racional a la hora de ceder sus locales para actos extraacadémicos. No es así. Muchas, como la UCLM hasta ahora, alquilan sus instalaciones a tontas y a locas a cambio de una cantidad de dinero la mayoría de las veces ridícula. En el caso que nos ocupa, los espiritistas pagaron 200 euros que iban a recuperar sólo con que asistieran al acto cinco personas, ya que la entrada costaba 45. Hubo lleno total y los ingresos ascendieron a 30.600 euros brutos. Los organizadores del seminario aseguran que, una vez deducidos gastos, destinaron sus beneficios a causas humanitarias. Pero el árbol no debe ocultar el bosque. La cuestión de fondo no es a qué se haya destinado el dinero recaudado con este acto, sino que muchas universidades españolas ponen, con la cesión incontrolada de sus locales, su buen nombre al servicio de la anticiencia y así, además de encuentros pseudocientíficos como el que nos ocupa, han llegado a acoger homenajes a reconocidos adalides de la sinrazón.

La condena de Cuartero demuestra, asimismo, el bajo nivel de comprensión lectora de la magistrada y la impunidad con que actúan en las sociedades desarrolladas cierto tipo de estafadores, quienes se publicitan como mediums o videntes y cobran por servicios que simulan. Pero esto último también es secundario en este caso. Porque Cuartero no califica de “vulgares estafadores” a los organizadores del encuentro espiritista ni a los espiritistas en general porque engañen a sus clientes, como hacen. Se refiere con esa expresión a que quienes montan actos como el de Albacete en un centro universitario, pagando una cantidad ridícula por su alquiler, se aprovechan de ello para alardear de “un pretendido amparo académico que es completamente falso”. Es lo que hicieron los organizadores del II Seminario Vida después de la Vida al incluir, previo pago de 200 euros, el logotipo de la UCLM en la publicidad del acto hasta que desde la Universidad les pidieron que lo retiraran. Pero es que, además, llamar estafador a un estafador nunca puede ser delito ni falta.

La impunidad de los brujos

España trasladó en diciembre del año pasado a su legislación la Directiva 2009/25/CE. Originalmente, establecía que los órganos judiciales o administrativos competentes podrán exigir al comerciante que “aporte pruebas de la exactitud de las afirmaciones de hecho realizadas en la práctica comercial si, habida cuenta de los intereses legítimos del comerciante y de cualquier otra parte en el procedimiento, tal exigencia parece apropiada a la vista de las circunstancias del caso”. ¿Qué quería decir esto en el día a día? Que cualquier ciudadano podría recurrir a esos órganos del Estado para que quien venda un producto o servicio demostrara que lo que vende es lo que asegura que vende, lo que, llevado al ámbito paranormal, implicaría que, si alguien lo demandara ante las autoridades, un adivino, un médium o cualquier otro charlatán tendría que presentar pruebas de que es capaz de hacer lo que dice. Lamentablemente, el Gobierno español trasladó esa norma a la legislación nacional de un modo descafeinado, desactivándola en la práctica en lo que se refiere a la demostración de la comprobación de la veracidad de las actividades de los brujos.

En España no se puede vender leche aguada como si fuera leche, pero sí se puede cobrar a ingenuos por adivinarles el futuro, contactar con sus seres queridos muertos o curarles el cáncer en fase terminal con un complemento nutricional. Y se puede porque las autoridades no hacen nada por evitarlo, por proteger a la ciudadanía frente a esos estafadores. ¿Ustedes entienden esa discriminación positiva ante videntes, mediums y demás? Yo no, aunque quizá no quepa esperar otra cosa en un país cuyo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, nombró el 20 de octubre ministra de Sanidad a una política que, durante el ultimo año, ha lucido reiteradamente la pulsera Power Balance en actos públicos. ¿Cómo va a liderar la protección de los consumidores ante los productos milagro alguien que cree en ellos? ¿Cómo va a hacer algo por proteger a los ciudadanos ante la estafa de los brujos un Ejecutivo que tiene entre sus miembros al menos uno que ha caído en el timo de las pulseras del equilibrio?

Por eso hacen falta más Fernandos Cuarteros. Necesitamos que haya quien llame a las cosas por su nombre, quien denuncie públicamente a los “vulgares estafadores” y a quienes por su irresponsabilidad e inacción, desde las universidades y la Administración, permiten que fraudes como la videncia y la mediumnidad prosperen como negocios en sociedades donde, sin embargo, a uno le pueden demandar por vender leche aguada como si fuera leche, cuando, al menos, en este caso hay algo que existe: la leche, esté más o menos aguada. Yo, de momento, les invito a unirse en Facebook al grupo Apoyo al profesor Fernando Cuartero (http://www.facebook.com/home.php?sk=group_114987191898611&ap=1), desde donde algunos estamos trabajando por articular la resistencia a tanto despropósito.

Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez's photo

Luis Alfonso Gámez es periodista del diario español El Correo, consultor del CSI, miembro del Círculo Escéptico http://www.circuloesceptico.org, y autor del libro la cara oculta del misterio y del blog Magonia http://www.magonia.es.