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Sigourney Randi

¡Paparruchas!

Luis Alfonso Gámez

August 8, 2012

«Hola, Petey. ¿Puedes oírme? ¡Si no puedes, tienes un problema!», decía Elizabeth Popoff por radio a su marido el 23 de febrero de 1986. El telepredicador Peter Popoff estaba a punto de hacer una de sus demostraciones de sanación por mediación divina en un abarrotado Auditorio Cívico de San Francisco. Poco después, empezaba a caminar entre la multitud curando a gente a partir de la información que le daba su esposa a través de un diminuto auricular y que antes ella había recopilado de los invitados.

Le contaba, por ejemplo, que alguien situado a su derecha, a pesar de estar en silla de ruedas, podía dar unos pocos pasos. Entonces, él voceaba el nombre del enfermo y lo que le pasaba, se acercaba a él, le daba un golpe en la frente y gritaba: «¡Levántate! ¡Dios te ama!». El hombre se ponía en pie, la multitud estallaba en aplausos, muchos lloraban... Y las cámaras del programa de televisión de Popoff cambiaban de objetivo antes de que el enfermo cayera rendido en la silla. El telepredicador curaba lo mismo un cáncer de estómago que el alcoholismo.

Aquel día, James Randi interceptó los mensajes de radio entre la mujer y el reverendo. Poco después, los presentó en The Tonight Show, el programa de Johnny Carson en la NBC, insertados como banda sonora oculta en los momentos correspondientes de la actuación de Popoff. El charlatán se arruinó -con el tiempo ha resurgido de sus cenizas y sigue ganando con sus engaños-; pero no acabó en prisión como Leonardo Palladino, el personaje inspirado en él de Red lights, la película de Rodrigo Cortés que acaba de estrenarse en Estados Unidos. El filme del director español incluye un calco del saludo captado por Randi con el que arrancan estas líneas –y cuya versión real puede verse en YouTube–, aunque no hay referencia alguna al mago norteamericano en los títulos de crédito ni fue consultado en ningún momento.

Las alusiones a las investigaciones y demostraciones de Randi son, de hecho, continuas en Red lights. Van desde la denuncia de los trucos de Popoff y Uri Geller –quien, en la cinta, sería el dotado ciego Simon Silver (Robert De Niro)– hasta el auxilio prestado a parapsicólogos para que no caigan en los engaños de los charlatanes, como ocurre en la ficción con Paul Shackleton (Tobby Jones), director del ficticio Centro para la Investigación Científica de lo Paranormal (SPRC), un remedo del laboratorio que abrió la Universidad de Washington en 1979 tras la donación de 500.000 dólares por James S. McDonnell, fundador y presidente de la compañía aeronáutica McDonnell Douglas.

Robert DeNiro in Red Lights

'Red lights'

Si, en el Laboratorio McDonell, Randi, auxiliado por dos discípulos ilusionistas, demostró que los controles establecidos para estudiar la parapsicología habían sido erróneos, en la ficción son dos pupilos de Margaret Matheson (Sigourney Weaver) los que hacen lo propio con Silver. En ambos casos, los parapsicólogos pasan por alto lo obvio: en el primero, que los dotados con poderes extraordinarios son magos y usan trucos; en el segundo, que el ciego Silver no es invidente. Esa ingenuidad es la que también hace en la ficción que en el pasado Matheson se sobrecogiera, ante las cámaras de televisión, cuando Silver le habló del trágico destino de su hijo y ella lo achacó a sus poderes paranormales en vez de a lo evidente, que la había investigado, como haría cualquiera en el caso del dotado. Algo que nunca le pasaría a un escéptico de su talla en el mundo real.

¿Quieren saber por qué, a pesar de estar Red lights basada en el trabajo de Randi, no se le cita en ningún momento? La razón es que el guía de Cortés en el mundillo paranormal es Manuel Carballal, un traficante de misterios español que siente debilidad por Geller, de quien dice que, a veces, emplea trucos y, a veces, no; un tipo que denuncia algunos fraudes palmarios y, al mismo tiempo, da por buenos otros no menos evidentes; un sujeto que odia a Randi y a los escépticos en general, a quienes ataca habitualmente en sus publicaciones. Elegir a alguien así como asesor en una película sobre lo paranormal que pretende reflejar la realidad -y digo pretende porque al final deja innecesariamente la puerta abierta a los superpoderes- es como pedir al presidente de la Asociación Nacional del Rifle que diseñe la política de control de armas de Estados Unidos.

“Eso que muchos llaman escepticismo suele ser negacionismo. Escéptico para mí es el que duda. En ambos lados de la argumentación se suelen poner en lid dos formas de creencia. Unos y otros tienden a aceptar exclusivamente aquello que refuerza sus posiciones previas y a descartar todo lo que las discuta sin profundizar en absoluto”, contaba Cortés hace unos meses a mi compañero Oskar Belategui. Es lo que suele argumentar el supuesto experto que ha asesorado en Red lights a Cortés, quien en las revistas esotéricas españolas ha minusvalorado el trabajo de Randi a pesar de haberse apropiado descaradamente de él para articular su película.

Luis Alfonso Gámez

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Luis Alfonso Gámez es periodista del diario español El Correo, consultor del CSI, miembro del Círculo Escéptico http://www.circuloesceptico.org, y autor del libro la cara oculta del misterio y del blog Magonia http://www.magonia.es.