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Escépticos en ‘prime time’

¡Paparruchas!

Luis Alfonso Gámez

February 23, 2011

Nuestro objetivo es cautivar al público, divertirle, mostrarle que pensar críticamente es más ventajoso y gratificante que creerse las cosas porque sí, y animarle a que empiece por no creer ciegamente lo que le contamos.

2011 no pudo empezar mejor. En la primera noche del año, el sábado 1 de enero, la televisión pública vasca estrenaba en prime time en su canal en español, ETB 2, el episodio piloto de una nueva serie de divulgación científica, Escépticos. Estaba dedicado a demostrar que el hombre llegó a la Luna, idea sobre la que ha ido creciendo la duda en la sociedad española en los últimos años hasta alcanzar dimensiones inquietantes. De hecho, en el programa, un quincena de estudiantes de geología reunidos al azar niega en un laboratorio universitario que Armstrong, Aldrin y otros diez hombres hayan pisado el satélite terrestre.

“¿Fuimos a la Luna?” tuvo una magnífica acogida de público y crítica: alcanzó el 8,8% de share -un punto más que la media de la cadena y bastante más de lo que logra cualquier sábado a esa hora-, lo vieron 76.000 personas en directo y mucha más gente desde entonces a través de Internet. Seguramente, a algunos no les parecerán muchos espectadores, pero hay que tener en cuenta la gran fragmentación de la audiencia televisiva en España y que Escépticos sólo pudo verse en el País Vasco, una región habitada por poco más de 2 millones de personas.

Aquella noche, mientras estaba en el sofá medio dormido y con fiebre por la gripe, empecé a recibir montones de mensajes de correo, SMS y tuits de amigos, conocidos, colegas… ¡Estaban encantados! Escépticos les parecía algo increíble, algo que nunca habían pensado que pudiera hacerse en la televisión en España. Yo no estaba viéndolo porque me da vergüenza ajena verme en la pantalla: soy el conductor y uno de los responsables del programa. Los otros son Jose A. Pérez, el creador, director y guionista, y Aitor Gutiérrez, el realizador.

Escépticos nació en Internet después de que Jose y yo intercambiamos un par de mensajes de correo durante el verano pasado. Bilbaínos los dos, nos habíamos conocido en noviembre de 2009 en Sevilla en un encuentro nacional de blogueros y nos habíamos caído bien desde el primer momento. Menos de un año después, nos embarcábamos en la apasionante aventura de intentar hacer la primera serie escéptica de la televisión española y, en quince días de diciembre, rodamos “¿Fuimos a la Luna?”, que pueden ver en http://escepticosetb.blip.tv. Tras el éxito de crítica y público de ese documental de 38 minutos, estamos ya preparando los otros doce episodios que conformarán la primera -y nos gustaría que no fuera la última- temporada de la serie.

Una barrera que saltar

Esta aventura televisiva es un reto para todos los que intervenimos en ella, pero especialmente para mí porque es la primera vez que participo en un proyecto así. Ser el que, de cara al espectador, tira de un documental es algo en lo que nunca había pensado. Escépticos es una serie en la que soy el narrador y el personaje que da continuidad a la historia, sea la llegada del hombre a la Luna, el auge de las medicinas alternativas, las visitas extraterrestres, los transgénicos o la existencia de Dios. El que sale ante la cámara soy yo; no es un personaje. No actúo. Hago lo que vengo haciendo desde hace años cuando doy charlas a escolares o entrevisto a científicos como parte de mi labor periodística. Por eso, a la gente le da la impresión de que soy natural. Y, encima, me lo paso bien y estoy aprendiendo mucho.

Para mí, el principal defecto del escepticismo español -y mío, por la parte que me toca- es que no llega a la gente. Llevamos décadas estancados, aislados del resto de la sociedad. Y la culpa es nuestra: no sabemos conectar con el público. Salvo honrosas excepciones, sólo conectamos con quienes piensan como nosotros. Pues, bien, Escépticos ha superado ya esa barrera. ¿Que cómo lo sé? Porque, semanas después de la emisión del episodio piloto, conocidos de los más diversos ámbitos que nunca han manifestado un mínimo interés por el escepticismo científico siguen preguntándome cuándo se emitirá la próxima entrega. Y yo, que tengo orden de guardar la fecha en secreto, sólo les digo que pronto, muy pronto.

Además de esa conexión con el público, todos los científicos a los que hemos recurrido como asesores o para ser entrevistados han aceptado. ¡Y eso que vamos a hablar de poderes paranormales y extraterrestres, entre otras cosas! Cierto es que casi todos me conocen desde hace años, que hemos hecho muchas cosas juntos para el periódico en el que trabajo y para la radio; pero no lo es menos que, después del episodio piloto, todos siguen encantados de poner su granito de arena en Escépticos. Éste es para mí el segundo gran logro de la serie: cuenta con el apoyo de la comunidad científica vasca, incluidos sus más renombrados representantes, y ya hay destacados científicos y divulgadores del resto de España que esperan que haya más temporadas y un mayor presupuesto para poder sumarse al proyecto.

Por todo esto, creo que Escépticos ha empezado como el año: bien. Ahora, nos queda lo más difícil: no defraudar a quienes nos han apoyado e intentar llegar a cuanta más gente posible. Nuestro objetivo, el de Jose, Aitor y yo, es cautivar al público, divertirle, mostrarle que pensar críticamente es más ventajoso y gratificante que creerse las cosas porque sí, y animarle a que empiece por no creer ciegamente lo que le contamos.

Hace años, le comenté durante una comida a un científico, y amigo, que a la hora de hablar en los medios o ante la gente tan o más importante que tener razón es que parezca que la tienes, que, si no cumples el segundo requisito, da igual que tengas razón. Me miró con incredulidad y censuró que pensara que podía ser más importante la forma que el fondo. Sin embargo, así es en la sociedad en la que vivimos. Para el éxito de nuestro mensaje en la España del siglo XXI, es fundamental transmitirlo de un modo que no provoque rechazo, algo que los escépticos no sabemos, en general, hacer y que estamos intentando en la serie de ETB 2, cuyos nuevos episodios empezarán a emitirse en unas semanas en prime time. La aventura no ha hecho más que comenzar.

Luis Alfonso Gámez

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Luis Alfonso Gámez es periodista del diario español El Correo, consultor del CSI, miembro del Círculo Escéptico http://www.circuloesceptico.org, y autor del libro la cara oculta del misterio y del blog Magonia http://www.magonia.es.