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El feto humano de ‘Sirius’

¡Paparruchas!

Luis Alfonso Gámez

April 16, 2013

Sirius x-ray

El pequeño humanoide cabezón que Steven Greer presenta en el documental Sirius como un extraterrestre es, en realidad, un feto humano. Es la conclusión a la que llegó en febrero de 2007 el antropólogo forense español Francisco Etxeberria tras examinar el cuerpo a petición del Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos (IIEE), una organización ufológica. “Se trata de un feto momificado de unas 15 semanas de gestación”, dictaminó el científico, quien hace unos días no daba crédito a lo que sostienen Greer y sus colaboradores, que el ADN de la criatura no es de este mundo. "Es un disparate", me confirmó Etxeberria por correo electrónico.

La historia del ahora famoso extraterrestre comenzó hace unos diez años, cuando el huaquero -saqueador de yacimientos- Óscar Muñoz desenterró el cuerpo en un cementerio en el pueblo abandonado de La Noria, en el desierto de Atacama (Chile). El ser estaba envuelto en una tela blanca. Desde el principio, hubo quienes indicaron que era un feto. Eso dijeron el ufólogo Rodrigo Fuenzalida y el biólogo Walter Seinfeld, de la Universidad Arturo Prat, en el periódico La Estrella de Iquique en octubre de 2003. Pero el negocio del marciano arrinconó pronto cualquier atisbo de racionalidad.

Pocas semanas después, el empresario local Ricardo Clotet, que había comprado la criatura al huaquero, cobraba 500.000 pesos (860 euros) por dejar hacer una foto del ser y 750.000 por dos, además de pedir 80 millones de pesos (unos 113.000 euros) a quien quisiera adquirirlo. Al final, el pequeño humanoide fue comprado, por una cantidad que no ha trascendido, por el ufólogo español Ramón Navia-Osorio, del IIEE, quien en febrero de 2007 lo llevó al VI Congreso Mundial sobre Momias, celebrado en Tenerife (España), con la intención de que lo examinaran expertos.

Sirius examen forense

Examen forense

“La primera noche en el hotel estaban reunidos una serie de investigadores, y Jaume (Ametller, otro ufólogo) indicó la necesidad de enseñarles la momia. Estábamos en uno de los salones, con una intensidad lumínica ínfima, más apropiada para parejas que para personas que se habían citado para charlar. La momia pasó rápidamente de mano en mano y nadie hizo ademán de acercarse a la luz. De por sí, el ser es oscuro y con la oscuridad reinante no podían percatarse de los detalles más elementales para hacer un somero estudio. Pues bien, esos doctores dictaminaron sobre la marcha que era un feto y, además, de pocas semanas”, recordaba años después Navia-Osorio en Espacio Compartido (Nº 50), la revista del IIEE.

Aquello fue más de lo que el ufólogo estaba dispuesto a aguantar. “Estoy cansado de soportar a tantos doctores con un puñado de títulos y cobrando del erario público para decir sandeces”, advierte en su crónica de los hechos. Decepcionados, Navia-Osorio y Ametller pidieron entonces al antropólogo forense Francisco Etxeberria que examinara el cuerpo e hiciera un informe pericial.

Etxeberria es una autoridad mundial en su campo. Es profesor de Medicina Legal y Forense de la Universidad del País Vasco, presidente de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y subdirector del Instituto Vasco de Criminología. Intervino en 2011 en los análisis que determinaron que el expresidente chileno Salvador Allende se suicidó durante el golpe de Estado de 1973; participa desde 2000 en la exhumación de desaparecidos durante la Guerra Civil española y la dictadura franquista; ha colaborado en la investigación de numerosos asesinatos; y ahora mismo se encuentra en Chile intentando esclarecer las causas de la muerte del poeta Pablo Neruda.

El forense examinó el extraterrestre de Atacama en Tenerife el 24 de febrero de 2007 y, cuatro días después, redactó un informe que no deja lugar a dudas. Coincide en sus conclusiones con lo sostenido por los expertos cuyo juicio había despreciado Navia-Osorio. “En su conjunto -escribe Etxeberria-, la proporcionalidad de las estructuras anatómicas (esqueléticas y de partes blandas), el grado de desarrollo de cada uno de los huesos y su configuración macroscópica permiten interpretar, fuera de toda duda, que se trata de un feto humano momificado completamente normal”. Y añade: “La longitud de las clavículas es de unos 15 milímetros y la de los fémures de unos 20 milímetros. Tanto por la longitud total del cuerpo como por las longitudes de estos huesos, se puede estimar que se trata de un feto con una edad de gestación próxima a las 15 semanas”.

Sirius examen forense

La pataleta del ufólogo

Navia-Osorio se tomó muy mal el informe de Etxeberria. En las conclusiones de su artículo de Espacio Compartido -que incluye el texto del antropólogo-, desprecia el dictamen de éste y de otros expertos. “Podemos decir que tenemos algo merecedor de estudio, pero pocos han considerado la pieza como digna de un meticuloso examen. Por lo visto, nadie se ha molestado en analizarlo anatómicamente paso a paso, los que lo han hecho han afirmado que no conocen nada igual. [...] No tenemos pruebas concluyentes que determinen la naturaleza del espécimen. En este proceso, las personas más indicadas para saber si es o no feto son las madres que han tenido hijos, pues a todas a las que hemos preguntado han dicho que es imposible que eso sea un feto. Me fío más de las madres, que de aquellos otros que por miedo dicen lo que no piensan. Y así, poco a poco, se va escribiendo la historia, naturalmente toda falsa”.

La reacción es digna de una antología del disparate. El ufólogo español miente cuando dice que nadie ha analizado el cuerpo anatómicamente: lo hicieron Etxeberria y, en menor medida, los científicos a quienes se lo mostró en el bar del hotel de Tenerife. Y, como los resultados no son de su agrado, ya en el colmo del proceder pseudocientífico, sentencia que no puede tratarse de un feto humano -lo que mantienen los científicos- porque ninguna madre que lo ha visto lo ha reconocido como tal. Ridículo, ¿verdad?

Ahora, Steven Greer asegura que sus expertos han hecho un análisis de ADN del extraterrestre de Atacama y aseguran que es alienígena. Basta ver en la web del documental Sirius el plantel de supuestos científicos que han participado en la investigación para no creerse nada de lo que diga el director del Proyecto Revelación. Es posible que Greer saque dinero de este montaje, como hizo Ray Santilli en 1995 con la falsa autopsia de Roswell, pero no va a descubrir nada que los científicos no sepan ya: el extraterrestre de Atacama es “un feto humano momificado completamente normal”.

Luis Alfonso Gámez

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Luis Alfonso Gámez es periodista del diario español El Correo, consultor del CSI, miembro del Círculo Escéptico http://www.circuloesceptico.org, y autor del libro la cara oculta del misterio y del blog Magonia http://www.magonia.es.