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Activismo escéptico de abajo hacia arriba

Feature

Michael Marshall, translated by Alexandro Borgo.

Skeptical Inquirer Volume 40.6, November/December 2016

Artículo traducido por Alejandro Borgo, Director del CFI/Argentina.


Para alguien que debe ser el único investigador escéptico full-time en el Reino Unido, mi camino exacto hacie el escepticismo es difícil de recordar. Sin tener ninguna creencia sólida en algo que no estuviera verificado, no hubo un momento clave donde yo tuviera que cambiar de opinión. En cambio, mi descubrimiento del movimiento escéptico se dio gradualmente, en lo que es sin duda algo común a mucha gente: un programa de televisión me llevó a un podcast, que desplegaba un mundo de medios escépticos, lo cual hizo que me abocara a la búsqueda de escépticos locales y, pronto, formar una sociedad escéptica.

Cuando co-fundé la Sociedad de Escépticos de Merseyside, a principios de 2009, los grupos de Escépticos en el Pub recién habían comenzado a difundirse llevando a cabo eventos en Londres, con grupos en Oxford y Leicester antes que el nuestro en Liverpool. Si hablamos de cifras, el crecimiento de los grupos de Escépticos en el Pub es alentador: en siete años, ya hay más de cuarenta grupos locales activos. Prácticamente no hay ciudad que no tenga grupos escépticos cerca.

El crecimiento orgánico del escepticismo en el Reino Unido, demuestra a la vez la fuerza y la debilidad de un movimiento descentralizado que va de abajo hacia arriba. Aparentemente no hay organización oficial alguna. Sin una organización central que determine lo que se puede hacer y lo que no, los grupos locales se administran de forma autónoma, donde la condición para que una persona forme parte de ellos es que pueda encontrar un lugar adecuado y un conferencista apropiado. Esta apertura hizo maravillas respecto del rápido crecimiento de la comunidad escéptica del Reino Unido durante la última década.


This article was originally featured in Skeptical Inquirer in English.
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La desventaja inevitable que tiene un movimiento sin sede central es la falta de un representante para manejar el activismo y dirigir el entusiasmo en actividades eficaces contra la pseudociencia, mientras que los grupos locales concentran sus energías en las actividades locales. Esta desventaja no es infranqueable si se la encara apropiadamente. De hecho, a un año de la formación de la Sociedad de Escépticos de Merseyside, hemos comenzado con la Campaña 10:23 —una serie de estrategias de publicidad diseñada para hacerle llegar al público la ineficacia de los remedios homeopáticos (una pseudociencia que resulta vergonzosa para los escépticos británicos, dado el apoyo del gobierno del Reino Unido a la homeopatía, en el Servicio Nacional de Salud (NHS) que ronda entre los 4 y 6 millones de libras esterlinas).

La estrategia, en realidad, no era nada nuevo: tomar una “sobredosis” de medicamentos homeopáticos para mostrar que los remedios no contienen nada, excepto azúcar. Lo que hizo que nuestro plan fuera diferente de los anteriores fue la escala: apuntamos a los escépticos de todo el país para que tomen una “sobredosis” precisamente a la misma hora, las 10:23 (el número hace referencia a la constante de Avogadro, que se puede usar para explicar la naturaleza inerte de los productos homeopáticos). Para lograr este objetivo, necesitábamos convencer a los grupos escépticos del país para que sigan nuestro plan y se unan a nosotros. Afortunadamente, he visto en varias ocasiones que cuando te aproximas a un grupo escéptico con un pedido de apoyo en lugar de un decreto normativo, invariablemente encuentras una respuesta cálida y entusiasta. Los escépticos quieren ayudar y ser parte de una idea que valoran.

Nuestra Campaña 10:23 fue un éxito impresionante, con 300 escépticos en 13 ciudades tragando píldoras de azúcar como ejemplo. Esto generó la atención de toda la nación, siendo el principal noticia en el sitio web de la BBC durante un día entero y apareciendo en los diarios nacionales. Tan exitosa fue la campaña que en 2011 —sorprendentemente a menos de dos años de que creáramos la Sociedad de Escépticos de Merseyside— hicimos que la campaña llegara al mundo, acercándonos a cualquier grupo escéptico que encontráramos, ofreciendo el mismo atractivo por el entusiasmo, la ayuda y la acción. El 6 de febrero de 2011, 1.700 escépticos, en 70 ciudades, en 32 países, incluyendo a un investigador de la Antártida, participaron colectivamente en un evento que alguna vez fue soñado por un pequeño grupo local de Liverpool. Como muestra de ello, las ventas de productos homeopáticos en Polonia cayeron un 17 por ciento luego de la Campaña 10:23.

Si bien la Campaña 10:23 fue exitosa, el apoyo del NHS a la homeopatía no disminuyó. Esta es quizá la mayor desventaja de una comunidad escéptica autónoma y descentralizada: se trata de lo que se puede lograr con un voluntariado con tiempo limitado, y los voluntarios concentran su atención y activismo donde tienen interés. Los grupos escépticos insisten repetidamente en terreno conocido, mientras que las ideas desmitificadas requieren una revisión constante. Para algunos escépticos, esto puede causar cansancio o aburrimiento.

La habilidad para sortear esta fatiga es una de las fuerzas auténticas para tener un grupo con dedicación y profesional, por lo cual me sentí tan encantado de transformarme en posiblemente el único escéptico full-time de mi país, cuando me convertí en el director de proyectos de Sigmon Singh’s Charity, The Good Thinking Society, en 2014. Entre los muchos proyectos que encaramos en los dos últimos años, hicimos un seguimiento sistemático de la homeopatía y fuimos contra el apoyo de la homeopatía por parte del NHS, profundizando en las especificaciones de los acuerdos de ese apoyo, políticas de salud y encargando procesos a los voluntarios que tuvieran tiempo, interés y experiencia. De este manera por primera vez hemos sido capaces de exponer cómo y dónde los fondos públicos del país se gastaban en la homeopatía y trabajando con abogados para confrontar legalmente las decisiones regionales de financiación con alentadoras señales de éxito.

Nuestra mayor victoria fue lograr que en junio de 2016, el NHS de Liverpool dejó de apoyar económicamente a la homeopatía como resultado de nuestra campaña. Estamos intentando hacer lo mismo en el resto del país. Y, naturalmente, nuestra posibilidades de éxito se vuelven mayores teniendo el apoyo de una comunidad escéptica apasionada y entusiasta.

El escepticismo todavía es un movimiento en crecimiento. Cuando me convertí en un escéptico activo en 2009, parecía que la gente mezclaba el término homeopático con herbario o natural. Tal vez el mensaje escéptico está empezando a abrirse camino. Voy a suspender mi juicio hasta que tenga más datos. Después de todo, soy un escéptico.

Michael Marshall, translated by Alexandro Borgo.

Michael (“Marsh”) Marshall es el director de proyectos de la Good Thinking Society, una organización benéfica liderada por Simon Singh. También es vicepresidente de la Sociedad de Escépticos de Merseyside y conferencista.